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viernes, 2 de septiembre de 2016

"La oposición tratará de buscar cambiar la pregunta del Plebiscito".

Por: José Renán Trujillo


José Renán Trujillo
No resulta nada fácil para el colombiano del común, la comprensión a través de la integración de textos, del proceso que está viviendo el país hacia el cumplimiento de un primer objetivo: el plebiscito.

Ya se anuncia de parte de la oposición, buscar mediante fallo de tutela, que se cambie el texto de la pregunta anunciada por el gobierno. El tema se centra en estar integrada al texto, la palabra paz, hecho que según analistas del lado opositor, contradice lo ordenado en la sentencia expedida por la Corte Constitucional.

La Corte expresa que la paz constituye un valor supremo o fundamental que posibilita la convivencia civil y, por su gran importancia, presenta un carácter contra-mayoritario, esto es, que no está sujeto a la regla de las mayorías. Anota que en este plebiscito especial, lo que está en la base es un hecho político con trascendencia histórica: la decisión política de realizar la paz y dar fin al conflicto armado que ha afectado al país por más de 60 años.

En la decisión de la Corte hay una parte fundamental: “tratándose de una decisión política, la realización de la paz como principio, derecho y valor, está relacionada con la participación popular, pero, al igual que la justicia, la verdad y la reparación, no pueden depender de quienes se nieguen a participar en su consecución; tampoco de las mayorías que eventualmente no la apoyen”. Y el argumento que le da fortaleza  al pronunciamiento, es que siendo la paz un derecho fundamental, su vigencia no puede ser sometida al
querer de las mayorías democráticas.

A todas luces, la pregunta no contradice lo dictaminado por la corte. Por el contrario, cumple con todos los requisitos legales establecidos en las leyes que regulan los mecanismos de participación ciudadana garantizando que sea el plebiscito, el camino mediante el cual sin ser un condicionamiento; permita al mandatario conocer de manera directa la decisión del pueblo al marcar el Sí o el No para apoyar el acuerdo final de la terminación del conflicto, no para apoyar la paz como principio fundamental.

Feliz fin de semana


viernes, 19 de agosto de 2016

“La Participación ciudadana una promesa incumplida”.

Por: José Renán Trujillo

Amigas y amigos vallecaucanos
 
La utilización de los mecanismos de participación ciudadana en nuestro país, han sido y siguen siendo una promesa incumplida. Lo digo con pleno convencimiento y plena autoridad, pues como Senador de la República, fui el redactor de la Ley 134 de 1994 que reglamentó esas nuevas instituciones elevadas a principio constitucional por los constituyentes del año 1991.
 
Cuando observo a un gobernante; sea este nacional, departamental o municipal, utilizando uno de estos mecanismos para tomar decisiones trascendentales para la comunidad, de la mano de ella, me apasiona; por la importancia que hoy como nunca le otorgo al hecho de gobernar con la coparticipación de la ciudadanía. Eso es hacer gala, en la práctica, de la esencia fundamental de la democracia.
 
Es una lástima que los procesos hasta ahora adelantados, hayan sido infructuosos tanto en iniciativas de revocatorias del mandato, como en la no puesta en marcha de plebiscitos, referendos,  consultas populares, cabildos abiertos o iniciativas legislativas.
 
Lo más triste es que constitucionalmente está establecido que el estado contribuirá a la organización, promoción y capacitación de todo tipo de asociaciones para hacerlo. Y ni así; hacen parte de nuestra vida cotidiana tal y como sucede constantemente en otras latitudes del mundo.
 
Por ello me ha parecido de sumo interés, hacerle seguimiento a la iniciativa planteada por el Alcalde de Ibagué al iniciar el proceso de organización para una consulta popular donde sus ciudadanos, el próximo 2 de octubre, se pronuncien sobre si aceptan que se continúe con la explotación minera a cielo abierto de La Colosa, considerada como la mina que en sus entrañas guarda la mayor capacidad de oro existente en el territorio nacional. La otra opción es negarlo, garantizando con ello; la preservación de los recursos hídricos de la región.
 
Espero que con toda la información necesaria en su poder, los ibaguereños puedan llegar a las urnas a pronunciarse con pleno conocimiento de causa. Es un debate que hay que darlo y definirlo. ¡Qué bueno que esa definición sea, a través de una consulta popular para que las cosas queden en el sitio exacto que merecen! Y que las decisiones las tome la comunidad y no sean producto de un pupitrazo y a escondidas.