Mostrando las entradas con la etiqueta Perdón. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Perdón. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de septiembre de 2016

Quienes promueven el NO,háganlo en franca lid, sin mentiras; sin embustes

Por: José Renán Trujillo

Agregar leyenda

Cali vivió ayer una de las jornadas más intensas de la pedagogía por la paz en dos escenarios: la Universidad Javeriana y el Bulevar del Río. Hasta estos lugares llegaron Humberto de la Calle, negociador del gobierno, junto a Frank Pearl, Roy Barreras, Sergio Jaramillo y Gonzalo Restrepo para conversar sobre el Plebiscito y para aclarar las dudas sobre los acuerdos pactados en La Habana.

Casualidad o no, la presencia en Cali de estas figuras coincidió, con el perdón que pidieron los líderes de las Farc a los familiares de los diputados asesinados en cautiverio. 

Tras ese encuentro, realizado en La Habana, algo nos quedó bien claro a quienes vemos la situación desde la distancia: Si las víctimas son capaces de hablar de perdón o de reconciliación con quienes fueron los responsables del mayor de sus sufrimientos, ¿Por qué hay tantos, que sin haber sufrido los embates de la guerra, siguen creyendo que la mejor compensación para las víctimas es la cárcel para los que hicieron daño?

Dejo para la reflexión de todos dos frases que dan cuenta de la voluntad de paz que hay en nuestro país: “Me di cuenta que viéndolos en la cárcel no me traería a mi padre de vuelta”, como lo afirmó Sebastián Arismendi Mesa, hijo del diputado del Valle Héctor Fabio Arismendi, en una carta que publicó en Facebook.

O como lo afirmó Fabiola Perdomo: “Más que perdonar, dimos el primer paso hacia la reconciliación”.  La maratón de la pedagogía por la paz también sirvió para que los caleños aclararan sus dudas frente a asuntos como lo que cuesta la guerra, pero también lo que nos cuesta la paz, el rol de los menores en el conflicto, entre otros temas. 

Además, sirvió para que los negociadores del gobierno hicieran un llamado respetuoso para que, quienes hacen la campaña por el NO, lo hagan en franca lid, sin mentiras, sin embustes, de la manera más seria y responsable, sin confundir a la comunidad. 

No nos podemos dejar presionar o convencer con argumentos carentes de validez. Con este panorama resulta muy conveniente, por una parte, escuchar la posición de las víctimas; pero también avanzar en la lectura del documento final del acuerdo. Solo de esa manera podremos tomar una decisión a conciencia el próximo 2 de octubre. 

Buen día.


martes, 28 de junio de 2016

El futuro exige perdón,tolerancia y deponer los odios

Por: José Renán Trujillo


Amigas y amigos vallecaucanos,

“Esto que pasó ayer, me erizó, me llenó el corazón de alegría. Aunque tengo sentimientos encontrados, creo que el país merece escribir un nuevo capítulo en la historia y ese capítulo debe ser de paz. Como víctima directa, jamás pensé que esto llegara a pasar, pero sucedió. Mi padre tuvo que ser uno de los mártires para que esto se llegara a dar. Esperemos que la muerte de mi padre y de muchas personas, a causa de este conflicto, sirva hoy para acabar, por fin, con la violencia”.

Las anteriores expresiones son de Diana Echeverry, hija de Ramiro Echeverry Sánchez, oriundo de Palmira,  uno de los once diputados vallecaucanos asesinados un 18 de junio  por las Farc después de su secuestro el 11 de abril del año 2002.


Foto: Diana Echeverry de www.icesi.edu.co


Siendo su opinión  sobre los Acuerdos de La Habana, un pronunciamiento  para tener en cuenta en razón a la autoridad moral de quien lo dice, no menos importante son sus reflexiones de años atrás frente a su postura en el momento actual.

Dice, por ejemplo, Diana “ este proceso ha sido muy largo, mi mente no concibió ninguna firma, quería cárcel para los culpables, tenía odio y dolor, pero ya ves, la vida se encargó  de hacerme madurar, las experiencias que he vivido a lo largo de estos años me ayudaron a crecer y a cambiar mi pensamiento. He dejado de pensar solo en mi dolor y ahora pienso en el futuro de Colombia. Las víctimas directas de la guerra somos muchas, pero creo que, como conocemos el dolor en carne propia, deseamos que la guerra termine pronto. Yo perdoné, pero no olvidé porque perdonar no significa olvidar. Eso hace parte de la historia de  mi familia y de Colombia, por eso, es importante no olvidar para que jamás se vuelva a repetir”.

Sin duda una lección de vida como la de tantos otros que ven una luz de esperanza hacia adelante para lograr la reconciliación nacional.


Diana era una niña cuando los hechos del secuestro y del asesinato de su padre sucedieron. Hoy es una mujer que piensa en el futuro de Colombia. Un futuro que exige perdón, tolerancia y deponer los odios para lograr una verdadera paz que garantice la no repetición  de un pasado doloroso.

Aquí puedes leer la totalidad del articulo: