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martes, 15 de noviembre de 2016

De La Habana llegan alentadoras noticias.

Por: José Renán Trujillo

José Renán Trujillo

De La Habana llegan alentadoras noticias que nos dan aliento luego de estar sumidos, durante 40 días, en la incertidumbre que produjo el pronunciamiento  en las urnas.

Ya había hecho mención del espíritu de demócrata integral del Presidente Santos cuando reconoció la mayoría que respaldó el NO, sin el más mínimo esguince o la utilización de cualquier argumento en contra de la voluntad popular. Sin miramiento alguno, acató sin demora ese pronunciamiento.

Y la cadena de eventos, decisiones y pronunciamientos a partir de ese momento; han sido permanentes en un nuevo estilo de comunicación con el pueblo, a través de los canales de televisión, en cortas intervenciones plenas de información sobre el discurrir de los diálogos reactivados para estudiar las propuestas de los voceros del NO; en cónclaves permanentes realizados entre las partes en La Habana.

Curiosamente, más pronto que tarde y cuando menos se esperaba, el sábado llegó la esperada noticia: de 57 puntos, 56 habían sido acordados entre Gobierno y FARC, procediendo a suscribir un nuevo acuerdo teniendo en cuenta lo pactado y firmado en Cartagena, adicionado con ajustes realistas.

¿Qué conclusión inicial emana de lo anterior?

Primero: un Presidente cuyo compromiso por el logro de La Paz es indeclinable.

Segundo: Un grupo guerrillero ratificando al máximo su compromiso para impedir una nueva frustración y aceptando cumplir a cabalidad su palabra empeñada.

Tercero: La voluntad de los más representativos protagonistas del NO; pastores de la mayoría de iglesias existentes, grupos defensores de la política de género, sectores LGTBI, Iglesia, juventudes y los sectores políticos que han acompañado las posturas de Andrés Pastrana, Martha Lucía Ramírez, Álvaro Uribe y otras expresiones de la academia.

La realidad, es que la mitad del país representada en el Gobierno, en acatamiento a la democracia, diseñó los más amplios escenarios para escuchar mediante análisis detallado, a la otra mitad que consideró debía buscarse un adecuado ajuste al primer acuerdo alcanzado.

Y a fe que se ha logrado. Ahora aspiramos que los intereses de la patria primen y que el acuerdo sea aceptado por consenso para pasar a la etapa de implementación. El país no resiste un nuevo limbo; por el contrario exige continuar avanzando. 
 
La gran demostración de esa necesidad de avance  se evidenció este fin de semana cuando el senador Uribe ripostó el nuevo acuerdo y rápidamente en redes sociales los usuarios le solicitaron, en tono poco cordial,  que permitiera que el proceso siga su curso y que dejara al país en paz. 

Pero creo que la vía del Congreso puede ser el camino más viable para que el proceso continúe. En el Capitolio están representadas las fuerzas políticas con arraigo popular. Necesitamos que los debates se den al interior de ese recinto de la democracia, sin más dilaciones porque de ellas empezar a darse, debe el Presidente en nombre de quienes le otorgamos ese mandato en las urnas, proceder a hacer uso de las facultades que posee para hacerlo.

Confiemos en que los caminos no se tuerzan y que no haya más palos en la rueda de la paz. 



viernes, 21 de octubre de 2016

El Uribismo alborotó una vez más el cotarro político.

Por: José Renán Trujillo


El cotarro político, una vez más, está alborotado por cuenta del Uribismo y sus militantes.

José Renán Trujillo
Por un lado, el Consejo Nacional Electoral abrió investigación formal contra Juan Carlos Vélez, uno de los gerentes de la campaña por el no al plebiscito.  Dicha investigación se soporta en lo establecido en la Ley 1475 que dice “no se podrán realizar actividades ilícitas por ningún miembro de un partido, comité de campaña o grupo significativo de ciudadanos y además porque la publicidad puede violar los fines democráticos, de acuerdo a la reglamentación que se expidió para el plebiscito”.

De otro lado, intento entender qué papel quiere jugar el Senador Uribe en las situaciones que a diario él protagoniza. Como es su costumbre, dejó atrás a sus voceros para retomar su liderazgo y proponer, en una declaración de cinco puntos, que reafirmaba su compromiso para alcanzar un gran pacto nacional para salvar el proceso de paz.

Y algo que si pareciera tener el carácter de novedoso; es su anuncio de comprometerse a despojar de intereses políticos la discusión y a dejar al margen las aspiraciones del Centro Democrático en las presidenciales del 2018. Lo anterior, no sé si asombra más que el anuncio de estar dispuesto a reunirse con las Farc para construir un nuevo acuerdo de paz.

Pero ahí me surge una nueva inquietud sobre el juego que está planteando el Senador: ¿Por qué ahora sí está dispuesto a reunirse con las Farc cuando durante su Gobierno, varios mediadores se acercaron a él para propiciar dicho encuentro y permanentemente, él se negó?

Creo que mientras el proceso de paz se encuentre en el limbo no hay justificación alguna para abordar asuntos como una carrera presidencial.

Con todo respeto, eso suena a oportunismo y del más descarnado. Primero, lo primero. Debemos darle curso al tema de la paz para, con claridad, emprender un nuevo rumbo como país. En la actualidad, estamos en todo pero a la vez en nada.

De otra parte, nos queda esperar a que la justicia, en cabeza del magistrado Héctor Rojas avance en su investigación sobre el caso de Juan Carlos Vélez. El país merece respuestas y llegado, el caso, medidas para que la política se despoje de manipulaciones que deriven en un caos.

Se puede o no estar de acuerdo con las posturas del Sí o las del No; lo esencial es el planteamiento de argumentos realistas que permitan avanzar en ese Sí al acuerdo final; si es que de verdad eso es lo que se quiere. Jamás olvidando, eso si, que el Presidente, constitucionalmente en ejercicio, es Juan Manuel Santos, con funciones especiales otorgadas por un congreso democráticamente elegido y con una Corte Constitucional cuyo deber es la salvaguarda de la Constitución Política que rige la vida del país.


jueves, 6 de octubre de 2016

Un día intenso y de muchas expectativas vivimos ayer.

Por: José Renán Trujillo

José Renán Trujillo
Un día intenso y de muchas expectativas vivimos ayer millones de colombianos que estuvimos atentos a las conclusiones de las dos reuniones adelantadas ayer entre el presidente Santos y los expresidentes Pastrana y Uribe.
 
Con el primero no hubo mayor sesión de trabajo. Dio la impresión de que fue un diálogo entre dos viejos conocidos que  desde la infancia han venido compartiendo espacios en razón a las cercanas relaciones de sus familias; factor que posteriormente les ha unido en trabajos comunes en el alto gobierno.
 
Pastrana centró su propuesta en tres puntos fundamentales: 
1. Prórroga del cese bilateral al fuego.
2. Activación inmediata de las zonas de concentración para verificación de la ONU y protección del Ejército a los miembros de las Farc.
3. Su pedido a la comunidad internacional para que continúe sin desmayar, prestando su respaldo al proceso iniciado por Santos.
 
Pero los miembros del Centro Democrático llegaron a la Casa de Nariño mucho más preparados. Uribe se hizo acompañar de su staff ideológico en las diversas áreas copando por más de cuatro horas, la expectativa nacional sobre el contenido de las propuestas que pudiesen colocar en manos del gobierno para lo que han venido llamando “revisión de los acuerdos”.
 
La ansiedad en la nación fue innegable pues, simultáneamente, se conoció el pronunciamiento de las Farc; siendo enfáticos al afirmar que no pueden surtirse cambios a en el acuerdo firmado entre las partes.
 
La declaración ofrecida por Uribe fue en esencia la temática que ha venido defendiendo de tiempo atrás; nada novedoso diferente al anuncio de continuarse el diálogo a través de los voceros oficiales ya anunciados por las partes, a partir de mañana.
 
Entre tanto Santo invitó a los colombianos a perseverar en el proyecto de la paz. Lo que vimos ayer fue una declaración de buenas voluntades para seguir avanzando en la posibilidad de ponerse de acuerdo.
 
Sin duda, queda  en el ambiente una gran inquietud: este primer diálogo sin duda, será de conocimiento en detalle de las Farc a través de Humberto de la Calle y el comisionado Jaramillo. ¿Cuál es el pensamiento del nuevo actor político en el país? Con seguridad estarán en consultas internas.
 
Considero que lo fundamental es la celeridad en el tiempo para no detener el proceso. 

¿Que hay un avance del Centro Democrático en sus propósitos? ¿quién lo duda? Se apropiaron políticamente del resultado electoral por el no; y ello trajo estos pasos que se están dando.
 
Así sumamos hoy el tercer día posplebiscito a la espera de acciones concretas que lleven a un pronto acuerdo. 

Buen día.