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lunes, 12 de diciembre de 2016

No rendirnos y avanzar sin desmayo fue el mensaje del mundo.

Por: José Renán Trujillo

José Renán Trujillo

Una guerra civil  es considerada cualquier enfrentamiento bélico, donde los participantes están generalmente formados por dos ejes políticos contrarios.
Tal fue la expresión utilizada a lo largo del discurso que pronunció  la presidenta del cómite del Nobel de Paz, en el acto de entrega del premio al presidente Juan Manuel Santos; quien utilizó la expresión conflicto armado para referirse a la confrontación que hemos vivido los colombianos por más de cincuenta años consecutivos.
Nuestro presidente, en un elegante salón, en medio del estricto protocolo noruego, recibió el Premio Nobel de Paz que denominó como el viento de popa que impulsó el logro de un acuerdo con las Farc.
Impecablemente redactado fue su discurso. En el, hizo lo posible, y lo logró, al no omitir detalle alguno para señalar la importancia que tuvieron para alcanzar el acuerdo, la voluntad de las partes, el respaldo internacional de Noruega, Cuba, Chile y Venezuela además del apoyo que desde el primer inicio prestaron todos los países del mundo, incluidos China, Rusia y  los Estados Unidos.
Destacó el empeño y dedicación de los equipos negociadores, el respaldo de las víctimas y la comprensión y paciencia del pueblo colombiano que a pesar de haberse pronunciado negativamente en las urnas frente al plebiscito, ha estado de acuerdo con el logro de la paz con los ajustes que en este momento presenta el acuerdo recientemente refrendado por el Congreso de la República.
Fue emocionante el momento en que el auditorio, por petición de Santos, realizó un homenaje a los representantes de las víctimas que de pie recibieron una cerrada ovación. No se ocultaba en el rostro de ninguno de ellos, el profundo cruce de sentimientos que les embargaba.
De resaltar, el haber aprovechado la ocasión para convocar a una acción global contra las drogas pues expresó que esa guerra “no se ha ganado ni se esta ganando”.
Fue, sin duda, un acto de mensaje de ejemplo al mundo pero ante todo,  a los colombianos de respaldo, de convocatoria a tener fe en el futuro; generando la capacidad de apertura  y respaldo a las acciones que puedan concretarse en una paz real con las Farc, en una apertura de diálogo real con ELN, y en una acción sin contemplaciones contra las Bacrim y los focos que nuevamente empiezan a ser denunciados de Paramilitarismo. 

El  mensaje, fue  de no rendirnos y avanzar sin desmayo.
  
Como colombiano, espero con todos los deseos de mi alma, que las palabras del Presidente Santos se conviertan en breve término en una realidad: que el sol de la paz brille, por fin, en el cielo de Colombia.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La elección de Trump sí nos atañe, si nos importa.

Por: José Renán Trujillo

José Renán Trujillo

Incertidumbre y muchas preguntas ha generado la elección de Donald Trump como nuevo presidente de los Estados Unidos. Sus propuestas como candidato movilizaron a la gente a votar a su favor; y ahora, debe responder a quienes lo respaldaron. Empeñó su palabra y debe cumplir.

Sin embargo, inquieta que, durante su campaña jamás se pronunció sobre el manejo que le concederá a las relaciones internacionales con países como Colombia o Cuba, con quienes hay una serie de acuerdos, de los cuales hoy se desconoce qué suerte correrán.

Recordemos que a través del Plan Colombia, se logró el debilitamiento de las Farc y ahora, con el proceso de paz, Obama ratificó su apoyo a nuestro país a través de Paz Colombia, el cual traería consigo una partida de 450 millones de dólares como presupuesto para el próximo año. Y ahora con un cambio de gobierno, completamente radical y opuesto al que sale, muy seguramente ese acuerdo deberá ser revisado y ser susceptible de ser modificado; y ojalá eso suceda pero en beneficio de nuestro país.  En caso contrario, una reducción en los aportes nos obligaría como país a buscar apoyos alternos para el posconflicto.

Otro país latinoamericano cuya situación puede estar en vilo por cuenta del nuevo gobierno, es Cuba. El año pasado Obama dio un paso histórico al abrir de nuevo la embajada americana en La Habana y detrás de ella, vino el acercamiento amable entre dos gobiernos. 
¿Será que a todo lo labrado se le echará tierra? 
Confiemos en que no sea así y que el canal de comunicación entre ambas naciones no se rompa. Sería muy triste volver a los años del bloqueo económico.

México es otro de los países que tendrá un papel crucial de cara al nuevo gobierno americano. El nuevo vecino anunció en su campaña medidas para controlar la migración. El reto es llegar a un diálogo para generar propuestas en donde las dos naciones puedan complementarse, trabajar de la mano y lograr bienestar para quienes cruzan ilegalmente la frontera en busca del sueño americano.

Y el otro país que está en la lista de pendientes es Venezuela, quien nunca ha logrado tener una relación armónica con Estados Unidos y menos con el demócrata Barack Obama. Ojalá que ahora, con el republicano Trump se tiendan puentes de diálogo y cooperación para sacar a Venezuela de la situación en la que se encuentra.  

Con el paso de los días veremos qué cartas quiere jugar Donald Trump con respecto a América Latina. En la medida que él vaya entendiendo el país que va a recibir y los compromisos que se han firmado, veremos qué tanto de su discurso belicoso y escandaloso, fue una simple estrategia de campaña o si en realidad es su postura frente temas álgidos de la región.

Como conclusión, la elección de Trump sí nos atañe, sí nos importa. No podemos pretender que nada ha pasado.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Trump sigue demostrando;su falta de preparación para Presidente.

Por: José Renán Trujillo

José Renán Trujillo

Aún estábamos bajo los efectos, que anhelamos perduren por los siglos de los siglos,del fin de la guerra; cuando se iniciaba la transmisión del primer gran debate presidencial entre los rivales que disputan su llegada a la Casa Blanca: Hillary Clinton y Donald Trump.
 
No me atrevería a decir que Clinton arrinconó a Trump durante los intensos 90 minutos que duró el encuentro, pero si; afirmó, sin duda, que lo mantuvo a raya y en tal grado de desconcierto que le llevó a sacar a flote su falta de preparación para conducir los destinos de la primera potencia del mundo.
 
La experiencia de la exsecretaria de Estado afloró en todo momento. Se sintió la preparación a que se había sometido para presentarse ante el pueblo norteamericano,y del mundo, como la candidata a la que le cabe la problemática mundial en la cabeza y claro; la nacional en detalle.
 
Aquí en Colombia, los muy pocos debates que podemos observar en las carreras presidenciales, tienen una alta dosis de protocolo y de respeto entre los contrincantes. No sucede lo mismo en el país del norte. Los ataques son directos, con acusaciones en muchos casos sin el sustento necesario que generan de inmediato la incertidumbre  y la desconfianza en el electorado de un país muy sensible a esas situaciones de denuncia; así sean estas temerarias.
 
La actitud de Hillary a la ofensiva siempre; de inmediato puso a la defensiva a Trump en temas como el de la reforma tributaria que pretende adelantar en caso de ser elegido, y que solo favorecería a los sectores económicos privilegiados a los que Trump pertenece; y que de implementarse, costaría la aterradora suma de más de tres millones de empleos en los próximos años.
 
La batalla campal se dio, cuando Hillary exigió la presentación de la declaración de impuestos a Trump; a lo que este respondió que lo haría, cuando ella presentara los 33.000 correos que aun no entrega de su servidor privado en ejercicio como Secretaria de Estado.
 
Uno de los temas que ha venido manejando Trump contra la candidata demócrata ha sido el de su salud. Clinton con contundencia, en demostración de su experiencia le ha dicho que solo cuando él haya visitado 128 países en calidad de Secretario de Estado o haya negociado los tratados que ella ha negociado o que  resista 11 horas respondiendo a una comisión del Congreso; podrán hablar de buena salud.
 
Es muy alta la temperatura que rodea el debate presidencial norteamericano y más cuando las encuestas dan un empate técnico. Este es un escenario del que no debemos desviar nuestra atención los colombianos;  menos ahora cuando se inicia el verdadero camino hacia una paz estable y duradera.

Buen día.