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viernes, 7 de octubre de 2016

¡La Paz es el camino!

Por: José Renán Trujillo


José Renán Trujillo
Iniciamos este día con una noticia que pocos esperámos: la entrega del Nobel de Paz para Juan Manuel Santos, entre 376 postulados.

No soy Santista, tampoco soy Uribista, soy un colombiano como usted, amigo oyente, que hoy, con mucho orgullo debe reconocer la magnitud que el premio trae a nuestro país. Este es el segundo Nobel para Colombia luego del Nobel de Literatura logrado por Gabriel García Márquez en 1982.

De alguna manera este reconocimiento es un guiño a la labor decidida, constante y sin descanso asumida por Juan Manuel Santos quien durante seis años ha tenido que tragarse muchos sapos y soportar el manoseo de la opinión pública, de opositores y de ciudadanos del común que, digamos abiertamente, no lo quieren y que han aprovechado cualquier canal para lanzar ofensas, criticar su gestión y  hasta agresiones e intromisiones sobre su vida personal y familiar.

Nadie contaba con el Nobel de Paz, se veía como una utopía pero hoy es una realidad; y se convierte en un guiño internacional inmenso a la gestión que emprendió Santos cuando se propuso darle a Colombia la paz.  

Ahora, ¿qué camino debemos seguir? No hay duda, abrazar a nuestro Presidente, deponer los odios que han suscitado las posturas del Sí y del No; y rodear el proceso de renegociación y continuar el camino hacia la paz. De hecho Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, ha invitado a todas las fuerzas vivas del país a trabajar en conjunto por los ciudadanos colombianos.

Por algo el comité del Nobel en sus consideraciones para el Premio argumentó que le entrega el reconocimiento por tratar, sistemáticamente, de avanzar el proceso. Como bien lo dijo Ban Ki Moon, el Nobel "viene en un momento crítico, con necesidad de esperanza. Es una inspiración para seguir adelante"

El reto, para Juan Manuel Santos es seguir trabajando con igual o mayor transparencia pues ahora los ojos del mundo sí que están sobre él y su gobierno. 

A todos y cada uno de quienes lo acompañan orientando los destinos del país también les cabe una alta responsabilidad y compromiso. Colombia se la está jugando internacionalmente por primera vez hemos vuelto a estar en el foco mundial, afortunadamente, no como protagonistas de un acto de barbarie, sino como un país que ha emprendido una lucha, en el mejor sentido de la palabra, por vivir en paz.

Este es un nuevo capítulo que se suma a la novela de la paz en Colombia. Y ahora con más impulso, como lo solicitó el hoy Nobel de Paz, hay que seguir empeñados en “Perseverar, Perseverar y Perseverar” en el objetivo de la paz.

¡Adelante Presidente! ¡Colombia lo acompaña!

Buen fin de semana.  

jueves, 25 de agosto de 2016

Todos: a conocer los acuerdos de La Habana

Foto: http://media-es.almayadeen.net/

Antes de decir que somos partidarios del 'Sí' o del 'No' los invito a que nos demos una oportunidad de conocer los acuerdos finales firmados en La Habana. 

Solo después de leerlo podemos tomar una postura clara y a conciencia. Y desde ya separemos agenda para salir a las urnas el próximo 2 de octubre.  




martes, 16 de agosto de 2016

" La pedagogía del plebiscito,debe iniciar con la publicación del fallo de la Corte"

Por: José Renán Trujillo

Feliz inicio de semana
 
Por fin se ha conocido el texto del fallo de la Corte Constitucional sobre la viabilidad de la convocatoria de un plebiscito y los pasos a seguir para lograr su objetivo.

El primer paso debe ser la expedición de una directiva presidencial que con claridad instruya al gobierno nacional, a los departamentales y municipales sobre el procedimiento a seguir para el cumplimiento de lo establecido por la Corte. Además, ninguna entidad pública puede salir, desde este momento, a promover el voto por el “Sí’’. De manera excepcional solo unos ciudadanos, que de manera ocasional, ocupan unos altos cargos, podrán expresar su opinión al respecto. 

Foto: Wp.presidencia.gov.co (Detalle) 

Pero el fallo inhibe a las entidades públicas a salir con afiches, palomas blancas o cualquier tipo de expresión favorable a una campaña que promocione el respaldo ciudadano al ‘’Sí”.

Si lo hacen,  los funcionarios estarían violando las normas; generando la apertura de investigaciones disciplinarias por la Procuraduría y fiscales por la Contraloría, además de cruzar el límite de las normas penales, incurriendo en posible peculado, si esas promociones se han hecho con dineros públicos.

El fallo de la alta corte establece que solo cuando los acuerdos estén totalmente finalizados y firmados; y su texto radicado oficialmente ante el Congreso, podrá el Presidente de la República elevar ante el poder legislativo, la solicitud de autorización de fecha para la convocatoria y realización del plebiscito. 

Además, se desprende del fallo que nada se le podrá cambiar al texto de los acuerdos una vez se hallan surtido las anteriores etapas. Asimismo, la Corte incluye en su fallo que se podrá salir a adelantar una campaña pedagógica de amplia difusión en todo el territorio nacional pero con carácter neutro y deberán ser estrictamente informativas  para conocimiento de la ciudadanía. 

No se podrá hacer publicidad ni promoción para que vote el ciudadano por el “sí”, en respaldo a esos acuerdos que estará conociendo.
 
Y lo más importante que todo colombiano debe tener en cuenta con este fallo de la Corte cuya función es la salvaguarda de la constitución: el plebiscito no es para expresar estar de acuerdo o en desacuerdo con los seis años del gobierno de Juan Manuel Santos, ni para estar de acuerdo o en desacuerdo con la paz.  Es para expresar mediante el voto libre; si se apoyan políticamente o no, los acuerdos a que ha llegado el gobierno con las Farc. 

De esta manera, el primer paso de pedagogía debe ser la publicación y explicación del fallo de la Corte.  Es un deber del gobierno hacerlo y un derecho de la ciudadanía para conocerlo y entenderlo.

Para todos, un buen día.

jueves, 28 de julio de 2016

¿Es benéfico para el país autorizar el sufragio para militares?

Por José Renán Trujillo García

Un amplio debate debe abrirse en el país y en el poder legislativo frente a la propuesta de un grupo de senadores que, con la venia presidencial, aspiran a levantar la restricción que tienen los militares de ejercer su derecho al voto.

El artículo 219 de nuestra Constitución Política dice muy claramente: “La fuerza pública no es deliberante; no podrá reunirse sino por orden de autoridad legítima, ni dirigir peticiones, excepto sobre asuntos que se relacionen con el servicio y la moralidad del respectivo cuerpo y con arreglo a la ley. Los miembros de la fuerza pública no podrán ejercer la función del sufragio mientras permanezcan en servicio activo, ni intervenir en actividades o debates de partidos o movimientos políticos”.

En diferentes oportunidades se ha pronunciado la Corte Constitucional al respecto. Y los agentes de policía por el hecho de seguir unos patrones de disciplina, semejante a la de los soldados, con jerarquías y uso de armas para guardar el orden interno del país, también les cobija la misma restricción.

Desde 1946 ambas instituciones, según la Corte Suprema de Justicia, deben colaborar en la guarda del orden público, 
pues tanto el Presidente de la República, como los gobernadores de los departamentos pueden reclamar su apoyo.

Son muchos los argumentos que en el orden constitucional han soportado la tesis de mantener apartada 
la fuerza pública del ejercicio del sufragio.


Solo mencionar un principio fundamental: “El ejercicio de la fuerza pública debe ser el mínimo necesario para mantener las condiciones de libertad que permitan el ejercicio de los derechos fundamentales”.

Sobre la propuesta, ¿Hasta qué punto levantar la restricción constitucional beneficia al país? 
Tengo muchas dudas al respecto dejando sentada mi posición de considerar que es mucho más conveniente mantener su texto intacto. 

jueves, 30 de junio de 2016

Una reforma política, de fondo, es una exigencia nacional

Por: José Renán Trujillo

Amigas y amigos vallecaucanos,

Paz es justicia, pero ante todo, más y mejor democracia. Y democracia es, a no dudarlo,  expresión del pueblo en las urnas.

Todo este proceso de búsqueda de la reconciliación como anhelo de los colombianos, está generando una dinámica de creatividad y de avanzada imaginación  que en lugar de contribuir a la solidez de nuestra maltratada democracia, puede llevar a tal grado de malinterpretación que desgaste inútilmente los pasos que se han venido dando en La Habana.


Foto: Firma Constitución de 1991 de www.constituciiondecolombia.com


La Constitución de 1991  introdujo a la vida del país un gran avance. Pero requiere más que modificaciones permanentes, reglamentación legal para avanzar en la integración social y política, la convivencia y la participación.

Hay que dar el paso de una reforma política real, profunda; no una colcha de retazos que para nada sirva, por el contrario, que le devuelva a Colombia la fe en su sistema democrático, lo vigorice y lo legitime.

Por allá en los años 1995 dimos una batalla en ese sentido, rodeando la postura del ministro del interior de entonces, Horacio Serpa Uribe, para darle fortaleza a las deliberaciones de la comisión  para el estudio de la reforma de los partidos políticos, integrada por destacadas personas del universo académico, político y gremial.

Sus principales conclusiones fueron la consolidación de la democracia participativa; la institucionalización del esquema gobierno oposición; la generación de estímulos e incentivos  a la organización ciudadana; financiación de las campañas electorales; voto obligatorio y unificación del calendario electoral; profesionalización e independencia  de las funciones de control y fiscalización; acciones positivas a favor de las mujeres y las minorías y racionalización del funcionamiento de las corporaciones públicas.

La crisis política de aquel momento lamentablemente hundió la iniciativa. Es una propuesta que debe retomarse con ímpetu y decisión de gobierno y partidos. Eso de poner a volar la imaginación planteando asignación de curules a dedo sin participación directa del electorado, no pasaría de ser un inadmisible engaño al pueblo.

Reforma política a fondo, con todos sus componentes, es una exigencia nacional.